Las rosquillas de anís fritas son un clásico de la repostería casera en muchos hogares hispanos, especialmente en épocas festivas o como merienda dulce en reuniones familiares. Su textura crujiente por fuera y tierna por dentro, junto con el delicado aroma del anís, las convierte en una delicia irresistible. A continuación, te presento una versión detallada de esta receta, explicada paso a paso para garantizar un resultado perfecto.
Ingredientes:
- 3 tazas de harina de trigo (aproximadamente 360 g)
- 2 cucharaditas de polvo de hornear
- 1/2 cucharadita de sal
- 3 cucharadas de azúcar
- 2 cucharadas de anisete o licor de anís
- 2 huevos grandes
- 1/4 taza de aceite vegetal (también puedes usar mantequilla derretida)
- 1/2 taza de leche (ajustar según necesidad)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
- Aceite vegetal suficiente para freír
- Para espolvorear: azúcar glas o una mezcla de azúcar y canela molida
Preparación:
Paso 1: Preparar la masa
- Mezcla de ingredientes secos:
En un recipiente grande y limpio, incorpora la harina de trigo, el polvo de hornear, la sal y el azúcar. Usa una cuchara de madera o un batidor manual para asegurarte de que todo se integre de forma uniforme. - Preparación de los ingredientes líquidos:
En otro bol más pequeño, bate los huevos junto con el aceite vegetal (o mantequilla derretida), el anisete y la esencia de vainilla si decides usarla. Añade poco a poco la leche, sin incorporar toda de golpe, ya que la cantidad final dependerá de la humedad de la masa. - Unión de secos y líquidos:
Vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y comienza a mezclar con una espátula hasta que la masa empiece a tomar forma. Luego, continúa amasando con las manos hasta obtener una masa homogénea, suave al tacto y ligeramente pegajosa. Si la notas demasiado seca, añade un chorrito más de leche. Si está muy húmeda, espolvorea un poco más de harina. - Amasado final:
Transfiere la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasa suavemente durante un par de minutos. No es necesario un amasado intenso, solo lo justo para que la masa se vuelva manejable.
Paso 2: Formar las rosquillas
- Dividir la masa:
Divide la masa en porciones pequeñas y del mismo tamaño para que las rosquillas se frían de manera uniforme. - Formación de tiras:
Con las manos ligeramente enharinadas, toma cada porción y hazla rodar sobre la superficie hasta formar una tira de unos 10 a 15 cm de largo y aproximadamente 1 a 1,5 cm de grosor. - Dar forma de aro:
Une ambos extremos de la tira presionando ligeramente para formar un aro. Asegúrate de que el cierre esté bien unido para que no se abra al freírlas. - Reposo previo a la fritura:
Coloca las rosquillas ya formadas sobre una bandeja con papel enharinado o una superficie limpia mientras calientas el aceite.

Paso 3: Freír las rosquillas
- Calentar el aceite:
Llena una sartén profunda o una cacerola con suficiente aceite para freír las rosquillas (deben flotar en el aceite). Calienta a fuego medio-alto hasta que alcance una temperatura aproximada de 170–180 °C. - Fritura en tandas:
Fríe las rosquillas en tandas para no enfriar el aceite. Colócalas con cuidado en el aceite caliente y fríelas durante unos 2 a 3 minutos por cada lado, o hasta que estén doradas de forma pareja. - Retirar el exceso de grasa:
Una vez fritas, retira las rosquillas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Paso 4: Decorar
- Espolvorear el azúcar:
Mientras aún están calientes, espolvorea las rosquillas con azúcar glas o con una mezcla de azúcar y canela, según tu preferencia. Esto les dará un acabado más sabroso y atractivo.
Consejos adicionales:
- La masa debe tener una consistencia manejable, ni muy líquida ni demasiado seca. Ajusta la leche o la harina en pequeñas cantidades para lograr la textura ideal.
- Si deseas un toque más aromático, puedes añadir ralladura de limón o naranja a la masa.
- Para una versión más ligera, puedes hornear las rosquillas en horno precalentado a 180 °C durante unos 15 a 20 minutos, hasta que estén doradas.