Salteado de pollo con verduras

Ingredientes:

  • Pollo (idealmente pechuga sin hueso y sin piel) – este es el protagonista de nuestro plato, con carne magra y textura jugosa que se combina perfectamente con las verduras.
  • Verduras variadas como zanahorias, pimientos (rojo, verde o amarillo), cebolla, brócoli y calabacín, todas frescas y de buena calidad para aportar color, sabor y textura crujiente al salteado.
  • Aceite de oliva extra virgen o un aceite suave para saltear los ingredientes.
  • Salsa de soja (cantidad al gusto) para dar ese toque salado y umami que realza todos los sabores.
  • Sal y pimienta al gusto, para sazonar tanto el pollo como las verduras.

Instrucciones:

1. Preparación de los ingredientes

Antes de encender el fuego, dedica tiempo a preparar todos los ingredientes con cuidado. Esto no solo hace que el proceso de cocción sea más fluido, sino que también asegura que cada elemento se cocine de manera uniforme y se integre bien en el salteado.

  1. Lava todas las verduras bajo agua fría para eliminar cualquier suciedad, residuo de tierra o impurezas.
  2. Pela las zanahorias si lo deseas (o consérvalas con piel si estás cómodo con ello y son de buena calidad), luego córtalas en tiras finas o en rodajas según prefieras.
  3. Retira las semillas del pimiento, abre cuidadosamente cada pimiento y córtalo en tiras delgadas que permitan que se cocinen rápidamente sin perder su textura.
  4. Corta la cebolla en juliana o en tiras finas para que se suavice y caramelice ligeramente durante el salteado.
  5. Parte el brócoli en ramilletes pequeños para que se mezclen bien con el resto de ingredientes.
  6. Corta el calabacín en medias lunas o rodajas, dependiendo de tu forma favorita de presentación.
  7. Corta la pechuga de pollo en tiras o cubos del tamaño de un bocado: esto permite que se cocine rápidamente y se distribuya bien entre las verduras en el salteado.

Al terminar de cortar y organizar todo sobre la mesa o tabla de trabajo, ya tendrás tu mise en place lista para cocinar.

2. Sazonar y comenzar el salteado

  1. Calienta una sartén grande o un wok a fuego medio-alto. Cuando la superficie esté caliente al tacto (debiera emitir un ligero calor antes de añadir aceite), agrega un chorrito generoso de aceite de oliva. Permite que el aceite se caliente un momento hasta que cubra ligeramente toda la superficie de la sartén.
  2. Añade el pollo cortado previamente y distribúyelo en una sola capa para que se dore de manera uniforme.
  3. Sazona con sal y pimienta mientras está en la sartén, y utiliza una espátula o cuchara de madera para moverlo de vez en cuando, asegurando que los bordes se doren bien. Esta primera fase debe durar entre 5 y 8 minutos aproximadamente, o hasta que el pollo adquiera un color dorado claro y esté completamente cocido por dentro.

Cuando el pollo esté listo, retíralo a un plato aparte y reserva. Esto evita que se siga cocinando y se reseque mientras preparas las verduras.

3. Saltear las verduras

  1. En la misma sartén donde cocinaste el pollo, añade un poco más de aceite si es necesario, ajustando la cantidad para que cubra la base sin formar charcos.
  2. Comienza con la cebolla y las verduras que requieran más tiempo de cocción, como las zanahorias y los pimientos. Mantén el fuego entre medio y medio-alto para que se salteen rápidamente sin perder su textura crujiente.
  3. Remueve constantemente con una espátula o cuchara de madera, permitiendo que las verduras liberen sus aromas y que la cebolla empiece a tornarse translúcida. A este paso le puedes dedicar unos 3–4 minutos, hasta notar un color vibrante y un ligero ablandamiento.
  4. Agrega el brócoli y el calabacín y sigue salteando, integrando cada ingrediente al calor de la sartén. Es importante que cada pieza de verdura tenga contacto con el fondo caliente para que se cocine de forma pareja. Continúa moviendo durante unos 3 o 4 minutos adicionales hasta que las verduras estén tiernas pero aún firmes.

4. Integrar el pollo y la salsa

  1. Una vez que las verduras estén en su punto ideal (tiernas por fuera pero aún con un ligero crujido), incorpora el pollo que habías reservado previamente.
  2. Mueve todos los ingredientes juntos de manera envolvente para que se mezclen bien los sabores y se integren las texturas.
  3. Añade la salsa de soja al gusto. Con este paso, los sabores umami de la salsa se fundirán con el pollo y las verduras, creando ese perfil delicioso y profundo típico de un buen salteado. Continúa cocinando todo junto 2 o 3 minutos más, permitiendo que la salsa se distribuya y que cada bocado tenga un equilibrio de sabor.

5. Servir y disfrutar

Cuando veas que el pollo y las verduras están perfectamente combinados y la salsa se ha reducido ligeramente para adherirse a los ingredientes, retira la sartén del fuego. Sirve el salteado mientras está caliente, acompañado de arroz blanco, fideos chinos o quinoa si lo deseas, aunque este paso es completamente opcional.

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