Sopa de Cebolla Francesa: Un Clásico Reconfortante de la Cocina Gala

La sopa de cebolla francesa es uno de los grandes tesoros culinarios de Francia. Reconocida por su sabor profundo, su textura reconfortante y su irresistible cubierta de queso gratinado, esta sopa es la combinación perfecta entre sencillez y elegancia. Ideal para las noches frías o para una comida especial con un toque rústico y tradicional, esta receta demuestra que los ingredientes simples pueden crear platos extraordinarios cuando se preparan con paciencia y cuidado.

Ingredientes (para 4 porciones):

  • 4 cebollas grandes, cortadas en rodajas finas
  • 3 cucharadas de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo, picados finamente
  • 1 cucharada de harina de trigo
  • 1 litro de caldo de res o pollo (según preferencia)
  • 250 ml de caldo adicional (como sustituto del vino blanco seco)
  • 1 ramita de tomillo fresco
  • 1 hoja de laurel
  • 1 baguette, cortada en rebanadas
  • 200 g de queso Gruyère, rallado
  • Sal y pimienta negra al gusto

Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 1 hora
Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
Kcal: 320 kcal por porción


Instrucciones paso a paso:

  • Preparar la base aromática: En una olla grande y profunda, coloca la mantequilla junto con el aceite de oliva. Lleva a fuego medio, permitiendo que ambos se fundan y se calienten de manera uniforme. Esta mezcla evitará que la mantequilla se queme y aportará un sabor rico a las cebollas.
  • Caramelizar las cebollas: Agrega las cebollas previamente cortadas en rodajas finas. Este paso es crucial, ya que de la correcta caramelización dependerá el sabor característico de esta sopa. Cocina lentamente durante al menos 30 minutos, removiendo con frecuencia con una cuchara de madera para evitar que se quemen. A medida que las cebollas se cocinan, su color cambiará gradualmente a un dorado profundo, y liberarán un aroma dulce y envolvente.
  • Incorporar el ajo: Una vez que las cebollas estén bien doradas y suaves, añade los dientes de ajo picados. Cocina por aproximadamente 1 minuto más, solo hasta que el ajo libere su aroma, teniendo cuidado de que no se queme.
  • Agregar la harina: Espolvorea la harina sobre la mezcla de cebolla y ajo. Remueve de inmediato y vigorosamente para que se integre bien. Cocina durante 2 minutos, lo que ayudará a espesar la sopa más adelante y eliminará el sabor crudo de la harina.
  • Desglasar y aromatizar: Añade el caldo adicional (usado como sustituto del vino) mientras raspas el fondo de la olla con una cuchara de madera para recuperar los sabores concentrados adheridos. Esta técnica es clave para enriquecer el sabor del plato final.
  • Agregar el resto del caldo y las hierbas: Vierte ahora el litro de caldo de res o pollo, según prefieras. Añade la ramita de tomillo y la hoja de laurel. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego a bajo para mantener un hervor suave. Cubre parcialmente y deja cocinar durante unos 30 minutos. Durante este tiempo, los sabores se fusionarán, dando lugar a una sopa rica y fragante.
  • Rectificar el sabor: Pasado el tiempo de cocción, retira la ramita de tomillo y la hoja de laurel. Prueba la sopa y ajusta con sal y pimienta al gusto. Este es el momento de perfeccionar el equilibrio de sabores.
  • Preparar los acompañamientos: Mientras la sopa se cocina, precalienta el horno a 200°C (390°F). Corta la baguette en rebanadas de aproximadamente 1 a 2 cm de grosor y colócalas sobre una bandeja para hornear. Tuéstalas hasta que estén crujientes y doradas por ambos lados. Esto garantizará que mantengan su textura al sumergirse en la sopa caliente.
  • Montar y gratinar: Reparte la sopa caliente en tazones resistentes al calor. Coloca una rebanada de baguette tostada encima de cada porción. Cubre generosamente con el queso Gruyère rallado, asegurándote de que quede bien distribuido por la superficie. Lleva los tazones al horno o colócalos bajo el grill durante unos minutos, hasta que el queso se haya derretido completamente y forme una capa dorada y burbujeante.
  • Servir: Retira cuidadosamente los tazones del horno, ya que estarán muy calientes. Sirve la sopa inmediatamente, disfrutando del contraste entre la suavidad de las cebollas, la riqueza del caldo, la textura crujiente del pan y el sabor profundo del queso gratinado.

Consejo final:

Esta sopa mejora aún más si se deja reposar unas horas antes de servir, permitiendo que los sabores se asienten. Sin embargo, gratina el queso justo antes de servir para mantener esa capa irresistible y dorada.

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