Esta tarta helada de café y chocolate es una verdadera joya culinaria para quienes aman los sabores intensos, cremosos y contrastantes. Combina la suavidad del helado de nata con el toque amargo del café y la profundidad del chocolate, resultando en un postre elegante y muy fácil de preparar. No requiere horno ni técnicas complicadas, y el resultado es simplemente irresistible.
Ideal para el verano o para cualquier ocasión en la que quieras sorprender a tus invitados sin complicarte demasiado en la cocina, esta tarta se convierte en una opción ganadora tanto por su sabor como por su presentación.
Ingredientes:
- 1 litro de helado de nata
- 200 ml de café solo (preparado previamente y enfriado)
- 200 g de galletas tipo María (o cualquier otra galleta que sea neutra o ligeramente dulce)
- 100 g de chocolate negro para fundir
- 50 g de mantequilla
- Cacao en polvo para decorar (opcional)
Instrucciones:
Paso 1: Preparación inicial del molde
Para comenzar, elige un molde desmontable o uno de silicona de tamaño mediano, lo que facilitará el desmoldeo posterior. Si usas un molde desmontable, se recomienda forrar la base con papel vegetal o film transparente para facilitar aún más la tarea de servir.
Paso 2: Preparar la base de galletas
Coloca las galletas en una bolsa con cierre hermético o en un procesador de alimentos. Tritúralas hasta que se conviertan en migas finas y homogéneas. Si lo haces manualmente, puedes ayudarte con un rodillo.
Derrite la mantequilla en el microondas o en un cazo a fuego lento, cuidando de no quemarla. Una vez derretida, mézclala con las galletas trituradas hasta obtener una masa con textura arenosa y húmeda, que se pueda compactar fácilmente.
Vierte esta mezcla en la base del molde y presiona con el dorso de una cuchara o con la base de un vaso, asegurándote de que quede bien nivelada y compacta. Reserva en el congelador mientras preparas el resto de la tarta.
Paso 3: Mezclar el café con el helado
Saca el helado de nata del congelador y déjalo a temperatura ambiente unos minutos para que se ablande ligeramente y sea más manejable.
En un bol grande, vierte el café ya preparado y frío. Añade el helado poco a poco, mezclando con una espátula de silicona o unas varillas manuales. La clave es integrar ambos ingredientes sin batir en exceso, para que la mezcla mantenga su textura cremosa. Debes obtener una mezcla homogénea y suave, con un color beige claro característico del café con leche.
Paso 4: Montar la tarta
Saca el molde del congelador y vierte la mezcla de helado y café sobre la base de galletas ya endurecida. Extiende la mezcla con una espátula, asegurándote de que quede uniforme y sin burbujas de aire. Alisa bien la superficie.
Lleva nuevamente al congelador y deja reposar durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche para que adquiera la textura perfecta y se mantenga firme al servirla.

Paso 5: Preparar la cobertura de chocolate
Cuando la tarta esté completamente congelada, procede a preparar la cobertura. En un recipiente resistente al calor, trocea el chocolate negro y fúndelo al baño María o en el microondas (a intervalos cortos de 30 segundos, removiendo cada vez para evitar que se queme).
Una vez fundido y ligeramente templado, vierte el chocolate sobre la superficie de la tarta helada. Puedes hacerlo de manera uniforme o dejando que caiga en hilos decorativos para un efecto visual más artístico. El contraste entre el chocolate negro y la base de café y nata aporta un toque elegante y delicioso.
Paso 6: Decorar y servir
Si lo deseas, puedes espolvorear un poco de cacao en polvo por encima del chocolate para realzar el sabor y la presentación. Vuelve a llevar la tarta al congelador durante unos 15 a 30 minutos más para que la cobertura se endurezca.
Antes de servir, retira la tarta del congelador y déjala reposar a temperatura ambiente durante unos 10 minutos. Esto facilitará el corte y permitirá apreciar mejor su textura cremosa.
Sirve en porciones individuales y disfruta de un postre lleno de matices, donde el dulzor de la nata se equilibra perfectamente con el amargor del café y el carácter del chocolate negro.
Consejo adicional: Puedes acompañar esta tarta con un poco de nata montada sin azúcar o con unas virutas de chocolate para un acabado más sofisticado. También se puede preparar con antelación y conservar en el congelador hasta el momento de servir, lo cual la convierte en una opción muy práctica para reuniones y celebraciones.