Esta deliciosa tarta salada de queso y cebolla es una opción ideal para cualquier comida del día. Con su base crujiente de masa quebrada y su relleno suave, fundente y sabroso, es perfecta tanto para una cena ligera como para una merienda en compañía. El dulzor natural de la cebolla caramelizada se equilibra con el sabor del queso derretido, creando una textura cremosa que se deshace en la boca. Esta receta es muy fácil de preparar y requiere ingredientes básicos, pero el resultado es impresionante.
Ingredientes
- 1 lámina de masa quebrada
- 2 cebollas grandes
- 200 g de queso rallado (puede ser cheddar, emmental o una mezcla)
- 200 ml de nata líquida (crema de leche)
- 3 huevos medianos
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
- Opcional: tiras de turkey bacon o trozos de chicken ham para decorar
Instrucciones paso a paso
1. Precalienta el horno.
Comienza precalentando el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Esto garantizará que la masa quede bien cocida y que el relleno cuaje correctamente.
2. Prepara la masa.
Si utilizas masa quebrada comprada, desenróllala con cuidado y colócala sobre un molde redondo para tartas. Ajusta los bordes y presiona suavemente con los dedos para que quede bien adherida. Puedes pinchar la base con un tenedor para evitar que suba durante la cocción. Si deseas una base más crujiente, precocina la masa durante unos 8 a 10 minutos antes de añadir el relleno.
3. Cocina las cebollas.
Pela las cebollas y córtalas en rodajas finas o en juliana. En una sartén grande, añade un chorrito de aceite de oliva o una cucharada de mantequilla y cocina las cebollas a fuego medio-bajo. Remueve con frecuencia para evitar que se quemen. El objetivo es que se caramelicen lentamente, adquiriendo un tono dorado y un sabor dulce. Este proceso puede tomar entre 15 y 20 minutos. No tengas prisa: una buena caramelización realza el sabor final de la tarta.
4. Prepara la mezcla de relleno.
En un bol grande, rompe los huevos y bátelos ligeramente. Añade la nata líquida, una pizca generosa de sal y pimienta negra recién molida. Incorpora el queso rallado y mezcla bien hasta obtener una masa líquida uniforme. Luego añade las cebollas caramelizadas y vuelve a mezclar para repartirlas bien en el conjunto.

5. Monta la tarta.
Vierte la mezcla sobre la base de masa que preparaste anteriormente. Con una espátula, distribuye de forma uniforme para que no queden huecos. Si decides añadir turkey bacon o chicken ham, colócalos ahora por encima, en tiras o trozos pequeños, para que se cocinen al horno y aporten un toque de sabor extra.
6. Hornea.
Introduce la tarta en el horno precalentado y hornea durante unos 35 a 40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada, el relleno esté firme al tacto y la masa bien cocida. Para comprobar que está lista, puedes insertar un palillo en el centro: si sale limpio, significa que la tarta está completamente cuajada.
7. Deja reposar y sirve.
Una vez fuera del horno, deja reposar la tarta durante al menos 10 minutos antes de cortarla. Este paso es importante, ya que permite que el relleno se asiente y no se desmorone al servir. Puedes servirla caliente, templada o incluso fría, según tu preferencia. Está deliciosa en todas sus versiones.
Consejos y variaciones
- Versión sin carne: si prefieres una tarta vegetariana, simplemente omite el turkey bacon o el chicken ham. La combinación de cebolla caramelizada y queso es suficiente para disfrutar de un sabor lleno y satisfactorio.
- Tipo de queso: puedes usar cualquier queso que funda bien. El cheddar aporta un toque fuerte, mientras que el emmental o el queso gouda darán un sabor más suave. También puedes combinar varios quesos para una tarta más rica en matices.
- Conservación: esta tarta se conserva muy bien en la nevera, dentro de un recipiente hermético, hasta 3 días. Para recalentar, puedes usar el horno o una sartén con tapa a fuego bajo.
- Acompañamientos: acompaña esta tarta con una ensalada fresca, unas hojas de rúcula con vinagreta ligera, o incluso con una crema de verduras si la sirves como plato principal en una cena ligera.
Conclusión
Esta tarta salada de queso y cebolla es una receta básica pero con un resultado extraordinario. La combinación de ingredientes sencillos, como la cebolla y el queso, da como resultado un plato lleno de sabor y con una textura muy agradable. Es perfecta para llevar a reuniones, cenas informales o simplemente para disfrutar en casa con una buena compañía. Rápida, económica y siempre bienvenida en la mesa.