El tiramisú es sin duda uno de los postres más emblemáticos de la cocina italiana. Su nombre, que significa literalmente “levántame el ánimo” o “tira de mí hacia arriba”, refleja perfectamente el efecto reconfortante y delicioso de cada bocado. Este postre es el equilibrio perfecto entre la suavidad del mascarpone, el amargor del café, el dulzor de las capas de bizcocho y el toque final del cacao en polvo. Tradicionalmente servido en capas, el tiramisú no requiere horneado, lo que lo convierte en una opción ideal para preparar con antelación y sorprender a tus invitados.
A continuación, te presento la receta clásica del tiramisú, explicada paso a paso con todos los detalles para que logres una textura cremosa, un sabor intenso y un montaje perfecto.
Ingredientes:
- 500 g de queso mascarpone
- 4 huevos (separadas las yemas de las claras)
- 120 g de azúcar blanco
- 200 g de bizcochos de soletilla (también conocidos como savoiardi o ladyfingers)
- 300 ml de café espresso fuerte, ya frío
- Cacao puro en polvo (para espolvorear)
Instrucciones:
1. Preparar el café:
Comienza preparando el café, preferiblemente espresso, para que tenga un sabor más intenso. Una vez hecho, déjalo enfriar completamente a temperatura ambiente. Es importante no utilizar el café caliente porque ablandaría demasiado los bizcochos, rompiendo la estructura del postre.
2. Separar los huevos:
Con mucho cuidado, separa las yemas de las claras. Asegúrate de que no quede ningún rastro de yema en las claras, ya que esto dificultaría que monten correctamente. Reserva las yemas en un bol grande y coloca las claras en otro recipiente completamente limpio y seco.
3. Batir las yemas con azúcar:
Agrega el azúcar blanco a las yemas y bátelas con una batidora eléctrica o manual hasta que la mezcla adquiera un color amarillo pálido y una textura cremosa. Este paso es fundamental para lograr una base dulce y suave que contraste con el café.
4. Incorporar el mascarpone:
Añade poco a poco el queso mascarpone a la mezcla de yemas y azúcar. Hazlo en varias tandas para evitar que se formen grumos. Mezcla con movimientos envolventes, preferiblemente usando una espátula o una cuchara de madera, hasta que se obtenga una crema homogénea y sin grumos.
5. Montar las claras a punto de nieve:
Bate las claras con una pizca de sal hasta que estén firmes y formen picos. Este paso debe hacerse justo antes de incorporarlas para que no pierdan aire. La textura debe ser esponjosa, similar a una nube.
6. Unir las claras con la crema de mascarpone:
Con cuidado, incorpora las claras montadas a la mezcla de mascarpone. Hazlo poco a poco, en varias tandas, mezclando con movimientos suaves y envolventes de abajo hacia arriba. Es muy importante no batir, ya que perderías el aire que hace que la crema sea ligera y aireada.
7. Montar el tiramisú en capas:
Utiliza una fuente rectangular o copas individuales para el montaje. Sumerge brevemente los bizcochos de soletilla en el café frío, uno por uno. No los dejes remojando, solo introdúcelos rápidamente por ambos lados para evitar que se deshagan. Coloca una primera capa de bizcochos en el fondo del recipiente.
8. Agregar la crema:
Cubre la capa de bizcochos con una generosa cantidad de la crema de mascarpone. Extiéndela de forma uniforme con una espátula o cuchara.

9. Repetir el proceso:
Añade otra capa de bizcochos empapados en café, seguida de otra capa de crema. Repite este proceso hasta terminar con una capa de crema en la parte superior. La altura dependerá del recipiente que utilices, pero asegúrate de que la última capa sea de crema para poder espolvorear el cacao al final.
10. Reposo en frío:
Una vez montado, cubre el tiramisú con papel film y llévalo al refrigerador durante al menos 4 horas, aunque lo ideal son 6 a 8 horas o incluso toda la noche. El reposo en frío es crucial para que los sabores se integren y los bizcochos se humedezcan completamente.
11. Decorar antes de servir:
Justo antes de servir, espolvorea una capa generosa de cacao puro en polvo sobre la superficie del tiramisú usando un colador fino. No lo hagas con demasiada antelación porque la humedad de la crema puede oscurecer el cacao.
Consejos Finales:
- Si deseas una presentación más elegante, puedes preparar el tiramisú en vasos individuales o copas de cristal.
- No se recomienda congelar el tiramisú, ya que la textura del mascarpone puede cambiar.
- Usa siempre ingredientes frescos y de buena calidad, especialmente el mascarpone y los huevos, ya que son los protagonistas de esta receta.
Este tiramisú clásico es un postre que conquista por su equilibrio perfecto de sabores y texturas. Siguiendo cuidadosamente estos pasos, lograrás una versión auténtica y deliciosa, ideal para ocasiones especiales o para darte un capricho dulce en casa.