La tortilla de zanahoria es una opción perfecta para quienes buscan una comida ligera, nutritiva y sabrosa. Con pocos ingredientes y un proceso muy sencillo, esta receta es ideal tanto para una cena rápida como para una comida acompañada de ensalada, arroz o pan integral. La protagonista absoluta aquí es la zanahoria, una hortaliza rica en vitamina A, antioxidantes y fibra, que aporta dulzura natural y una textura jugosa a la tortilla. Esta versión es totalmente vegetariana, aunque puede adaptarse fácilmente a otras preferencias si se desea.
A continuación, te mostramos cómo preparar paso a paso esta tortilla saludable, con todos los detalles para que te quede perfecta desde la primera vez.
Ingredientes
- 3 zanahorias medianas
- 4 huevos grandes
- 1/2 cebolla
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
Instrucciones:
1. Preparación de los ingredientes:
Comienza pelando las zanahorias y rallándolas con un rallador de agujero fino o medio, según la textura que prefieras. Es importante que las zanahorias estén bien limpias y que el rallado sea uniforme para garantizar una cocción pareja dentro de la tortilla. Reserva las zanahorias ralladas en un bol grande.
Pela la cebolla y píquela finamente. Puedes hacerlo en cubitos pequeños o en juliana muy delgada si prefieres una textura más marcada. La cebolla es esencial porque aporta un sabor suave y ligeramente dulce que equilibra muy bien el dulzor natural de la zanahoria.
2. Cocinar ligeramente las zanahorias y cebolla:
En una sartén mediana, añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y caliéntalo a fuego medio. Cuando esté caliente, incorpora la cebolla picada y sofríe durante unos 2 o 3 minutos hasta que comience a ablandarse y tornarse translúcida.
Agrega entonces la zanahoria rallada y remueve bien para mezclarla con la cebolla. Cocina todo junto durante aproximadamente 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Este paso permite que la zanahoria libere parte de su humedad y se ablande ligeramente, lo que facilitará que se integre mejor con los huevos y ayudará a que la tortilla tenga una textura más jugosa.
Una vez cocinadas, retira la sartén del fuego y deja templar un par de minutos.
3. Batir los huevos:
Mientras la mezcla de zanahoria y cebolla se enfría un poco, rompe los huevos en un bol aparte y bátelos con energía hasta que la clara y la yema estén perfectamente integradas. Añade sal al gusto y una pizca de pimienta negra molida. También puedes añadir un toque de orégano seco o cúrcuma si deseas un matiz de sabor diferente, aunque esto es totalmente opcional.
4. Mezclar todo:
Vierte las zanahorias y cebolla templadas en el bol con los huevos batidos. Remueve con una espátula o cuchara de madera hasta que todo quede bien combinado. Asegúrate de que los vegetales no estén muy calientes para evitar que los huevos se cocinen prematuramente.

5. Cocinar la tortilla:
Calienta nuevamente una sartén antiadherente con unas gotas de aceite de oliva. Cuando esté caliente, vierte la mezcla y extiéndela uniformemente.
Cocina a fuego medio-bajo durante unos 5 minutos o hasta que notes que los bordes están cuajados y el centro comienza a solidificarse. Ayúdate con una espátula para despegar los bordes y asegúrate de que no se pegue.
Llega el momento de darle la vuelta: coloca un plato grande sobre la sartén, sujeta firmemente y da la vuelta con cuidado. Desliza la tortilla nuevamente en la sartén para que se cocine por el otro lado. Cocina durante otros 3-4 minutos más o hasta que esté bien cuajada, según tu preferencia.
6. Servir:
Una vez cocida, retira la tortilla de la sartén y deja reposar un par de minutos antes de cortar. Esto permite que los jugos internos se asienten y facilita el corte limpio.
Puedes servir la tortilla de zanahoria caliente, templada o incluso fría. Es deliciosa sola, pero también combina muy bien con una ensalada verde, pan integral o arroz cocido.
Consejos adicionales:
- Si prefieres una textura más crujiente, puedes dejar la zanahoria menos cocida antes de mezclar con los huevos.
- Esta tortilla se conserva muy bien en la nevera durante 2-3 días, lo que la hace ideal para preparar con antelación.
- Puedes cortarla en porciones individuales y llevarla como parte de un almuerzo para el trabajo o un picnic saludable.