Trocitos de carne en salsa cremosa de parmesano con mantequilla de ajo

Este plato combina la ternura de los trozos de carne dorados con una salsa sedosa y sabrosa, a base de mantequilla, ajo y queso parmesano. La preparación es sencilla pero elegante, ideal tanto para una cena en casa como para sorprender a tus invitados. La combinación de sabores intensos y la textura cremosa hacen de esta receta una opción reconfortante y sofisticada a la vez.

Ingredientes:

  • 500 g de carne de res, cortada en cubos pequeños o tiras
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida, al gusto
  • 2 cucharadas de aceite vegetal (puede ser de oliva o canola)
  • 3 cucharadas de mantequilla
  • 4 dientes de ajo, picados finamente
  • 1 taza de crema para batir o nata espesa
  • 1/2 taza de queso parmesano rallado
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce (opcional, para dar color)

Instrucciones paso a paso:

1. Preparar la carne:

Comienza limpiando la carne, retirando cualquier exceso de grasa. Corta la carne en cubos pequeños o en tiras delgadas para facilitar la cocción uniforme. Una vez cortada, sécala ligeramente con papel absorbente. Esto ayudará a que se dore mejor en la sartén.

Sazona la carne con sal y pimienta negra al gusto. Masajea los condimentos sobre los trozos de carne para que se impregnen bien. Déjala reposar a temperatura ambiente mientras calientas el aceite.

2. Sellar la carne:

En una sartén grande, calienta las 2 cucharadas de aceite vegetal a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté bien caliente, añade los trozos de carne en una sola capa, sin amontonar, para que se doren correctamente. Si tu sartén no es lo suficientemente grande, puedes hacerlo en tandas.

Deja que la carne se cocine sin moverla durante 2 a 3 minutos para que se forme una costra dorada. Luego, voltea los trozos y sigue cocinando otros 2 a 3 minutos, o hasta que estén completamente sellados por todos lados. Retira la carne de la sartén y resérvala en un plato cubierto con papel aluminio para mantener el calor.

3. Preparar la salsa de mantequilla y ajo:

En la misma sartén donde cocinaste la carne, reduce el fuego a medio y añade las 3 cucharadas de mantequilla. Deja que se derrita lentamente, removiendo con una espátula de madera para soltar los jugos que haya dejado la carne en el fondo. Esto aportará mucho sabor a la salsa.

Cuando la mantequilla esté completamente derretida, agrega el ajo picado. Cocina durante 1 a 2 minutos, removiendo constantemente para que el ajo no se queme. El objetivo es que se torne ligeramente dorado y libere su aroma característico.

4. Incorporar la crema y el parmesano:

Añade la taza de crema para batir (nata espesa) a la sartén y mezcla bien con la mantequilla y el ajo. Cocina a fuego medio, removiendo con una cuchara de madera o batidor de mano para integrar todos los ingredientes y evitar que la crema se corte.

Una vez que la crema esté caliente, incorpora el queso parmesano rallado poco a poco, mezclando constantemente para que se funda bien y no queden grumos. La salsa debe comenzar a espesar ligeramente. Agrega el orégano seco y, si lo deseas, el pimentón dulce para darle un color más atractivo.

5. Finalizar el plato:

Vuelve a colocar los trozos de carne en la sartén con la salsa. Asegúrate de que queden bien cubiertos con la mezcla cremosa. Cocina todo junto durante 5 a 7 minutos a fuego bajo, para que la carne termine de cocerse por dentro y absorba parte del sabor de la salsa.

Remueve de vez en cuando para que la salsa no se adhiera al fondo de la sartén y para garantizar que todos los trozos de carne queden bien impregnados de sabor.

6. Servir:

Una vez que la carne esté tierna y la salsa tenga una textura espesa y uniforme, retira del fuego. Puedes servir inmediatamente, acompañando con arroz blanco, puré de papas, pasta o pan crujiente para aprovechar al máximo la deliciosa salsa.

Si lo deseas, puedes decorar con un poco de perejil fresco picado o un extra de queso parmesano por encima justo antes de servir.


Esta receta no solo es deliciosa, sino también versátil. Puedes adaptarla fácilmente para una cena rápida entre semana o una comida especial. La combinación de ajo, mantequilla y parmesano crea una armonía de sabores que realza la jugosidad natural de la carne de res, sin necesidad de ingredientes complicados.

Su textura cremosa y su aroma envolvente hacen de esta receta una de esas preparaciones que, sin duda, se repiten una y otra vez en la cocina familiar. Ideal para los amantes de las salsas ricas, sin complicaciones y con ingredientes sencillos pero bien utilizados.

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