Las trufas de cheesecake de limón son una alternativa deliciosa, fresca y creativa al clásico pastel de queso. Estas pequeñas esferas combinan la cremosidad del queso crema con el sabor vibrante del limón, recubiertas por una capa dulce y suave de chocolate blanco que contrasta perfectamente con el toque cítrico del interior. Son ideales para servir como postre en reuniones, como detalle especial para regalar, o simplemente para darte un capricho en casa. Además, no requieren horno, lo cual las convierte en una receta perfecta para cualquier época del año.
Ingredientes
- 225 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
- 3/4 taza de azúcar en polvo (glas)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cucharada de ralladura de limón (preferentemente orgánico)
- 2 cucharadas de jugo de limón fresco
- 1 taza de galletas Graham trituradas
- 200 gramos de chocolate blanco, derretido (para cubrir)
Instrucciones:
Paso 1: Preparar la base cremosa de cheesecake
En un bol grande, coloca el queso crema a temperatura ambiente. Es importante que esté suave para facilitar su mezcla. Usa una batidora eléctrica o una espátula para batirlo hasta que quede completamente cremoso y sin grumos. Este paso es esencial para conseguir una textura final suave en las trufas.
A continuación, añade el azúcar glas poco a poco, batiendo constantemente hasta que esté completamente incorporado. La mezcla debe volverse más ligera y dulce, pero aún conservar una consistencia espesa.
Incorpora el extracto de vainilla, la ralladura de limón y el jugo de limón fresco. Bate nuevamente hasta que todos los sabores se integren de manera uniforme. La mezcla debe tener una fragancia intensa y refrescante, con un equilibrio entre lo dulce y lo ácido.
Paso 2: Agregar las galletas Graham trituradas
Una vez que la mezcla cremosa esté lista, agrega las galletas Graham trituradas. Es recomendable que las galletas estén bien molidas, casi como un polvo grueso, para que se integren fácilmente y aporten firmeza a la masa.
Usa una espátula o tus manos para mezclar hasta obtener una masa homogénea. La textura final debe ser lo suficientemente firme como para formar bolitas sin deshacerse, pero también debe seguir siendo suave al tacto.
Paso 3: Refrigerar la mezcla
Cubre el bol con plástico film o una tapa hermética y lleva la mezcla al refrigerador durante al menos 2 horas. Este paso es fundamental para que la masa tome consistencia y sea más fácil de manejar. Si deseas acelerar el proceso, puedes colocarla en el congelador durante 30 a 40 minutos, pero revisa regularmente para evitar que se endurezca en exceso.
Paso 4: Formar las trufas
Una vez que la mezcla esté bien fría y firme, retírala del refrigerador. Con ayuda de una cucharita para helado o una cuchara medidora, toma porciones iguales de la masa y forma bolitas con las palmas de las manos. Intenta que todas tengan el mismo tamaño para lograr una presentación uniforme.
Coloca cada trufa sobre una bandeja cubierta con papel encerado o una hoja de silicona para hornear. Una vez que todas las bolitas estén formadas, vuelve a refrigerarlas por al menos 15 minutos para asegurar que mantengan su forma durante el baño de chocolate.

Paso 5: Derretir el chocolate blanco y cubrir las trufas
Mientras las trufas se enfrían, derrite el chocolate blanco en baño maría o en el microondas en intervalos de 20 segundos, removiendo entre cada intervalo para evitar que se queme. El chocolate debe quedar suave y fluido.
Sumerge cada trufa en el chocolate blanco derretido, asegurándote de que esté completamente cubierta. Puedes ayudarte con un tenedor para levantar la trufa, permitiendo que el exceso de chocolate escurra antes de colocarla de nuevo en la bandeja. Si lo deseas, puedes decorar la parte superior con un poco más de ralladura de limón o migas de galleta antes de que el chocolate se endurezca.
Paso 6: Enfriar y servir
Una vez cubiertas, coloca las trufas de nuevo en el refrigerador durante al menos 30 minutos para que el chocolate se endurezca completamente. Cuando estén listas, retíralas del frío y sírvelas directamente o guárdalas en un recipiente hermético.
Estas trufas se conservan bien en el refrigerador durante 5 a 7 días, aunque su sabor y textura son mejores en los primeros días. También puedes congelarlas si deseas prepararlas con anticipación, solo asegúrate de descongelarlas completamente antes de servir.
Estas trufas de cheesecake de limón son el equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ácido, con una textura suave en el interior y una cobertura firme que se derrite en la boca. Son fáciles de preparar, no requieren horneado, y ofrecen una presentación elegante y fresca en cualquier ocasión. Ya sea como postre para una cena especial o como un regalo hecho en casa, estas trufas son una opción irresistible.