Delicado, tierno y sorprendentemente aromático, este pastel de almendras y ricotta es uno de esos postres que conquistan desde el primer instante. Su textura es suave, ligeramente húmeda y con una miga fina que prácticamente se deshace en la boca. La combinación de la ricotta con la harina de almendra crea un equilibrio perfecto entre cremosidad y ligereza, mientras que el toque de limón aporta frescura y realza todos los sabores. Además, al no llevar harina de trigo, es una excelente alternativa para quienes prefieren opciones sin gluten, sin sacrificar sabor ni esponjosidad.
Ingredientes:
- 1 taza de queso ricotta
- 1 taza de harina de almendra
- 3/4 taza de azúcar
- 4 huevos grandes
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cucharadita de ralladura de limón
- 1/2 cucharadita de polvo de hornear
- 1/4 cucharadita de sal
- Azúcar en polvo para espolvorear (opcional)
Instrucciones:
- Comienza precalentando el horno a 175°C. Este paso es fundamental para asegurar una cocción uniforme desde el momento en que el pastel entra al horno. Mientras el horno alcanza la temperatura adecuada, prepara un molde redondo de 23 cm. Engrásalo cuidadosamente con mantequilla o spray antiadherente, asegurándote de cubrir tanto la base como los bordes. Esto evitará que el pastel se adhiera y facilitará el desmolde posterior.
- En un tazón grande, coloca el queso ricotta. Si notas que tiene exceso de líquido, puedes removerlo suavemente antes de usarlo para mantener la consistencia correcta de la masa. Añade la harina de almendra y el azúcar. Mezcla lentamente con una espátula o batidor manual hasta integrar los ingredientes. La mezcla debe comenzar a verse cremosa y homogénea.

- Incorpora los huevos uno a uno. Este detalle ayuda a que se mezclen de manera más uniforme y evita que la masa pierda estructura. Después de cada adición, mezcla bien hasta que el huevo desaparezca completamente en la preparación. La textura se volverá más ligera y suave a medida que avances.
- Agrega el extracto de vainilla, la ralladura de limón, el polvo de hornear y la sal. Estos ingredientes, aunque en pequeñas cantidades, son esenciales para el sabor y el equilibrio del pastel. Mezcla con movimientos envolventes, cuidando de no batir en exceso. El objetivo es obtener una masa lisa, sin grumos y bien integrada.
- Vierte la masa en el molde previamente preparado. Utiliza una espátula para distribuirla de manera uniforme, prestando atención a las esquinas y bordes. Alisa la superficie para que el pastel crezca de forma pareja durante la cocción.
- Lleva el molde al horno precalentado y hornea durante 30 a 35 minutos. Evita abrir el horno durante los primeros minutos para no interrumpir el proceso de levado. El pastel estará listo cuando la superficie luzca ligeramente dorada y al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
- Una vez horneado, retira el pastel del horno y déjalo reposar en el molde durante unos 10 minutos. Este tiempo permite que la estructura se asiente, facilitando el desmolde sin que se rompa. Luego, transfiérelo con cuidado a una rejilla para que se enfríe completamente.
- Cuando el pastel esté totalmente frío, puedes espolvorear azúcar en polvo sobre la superficie si lo deseas. Este toque final no solo aporta un contraste visual elegante, sino también un delicado matiz de dulzura.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 35 minutos
Tiempo total: 50 minutos
Kcal: 250 kcal
Porciones: 8 porciones